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Visibilización de técnicas textiles, como también, de desigualdades estructurales

Visibilización de técnicas textiles, como también, de desigualdades estructurales 1200 675 Chee Cultural

El caso de las camisetas Adidas de la selección mexicana, y los bordados mexicanos

El caso de las camisetas de la selección mexicana para el Mundial 2026, desarrolladas por Adidas con la incorporación de bordados artesanales de comunidades indígenas, abrió un debate amplio sobre los límites entre colaboración cultural, apropiación cultural y explotación simbólica en la moda global.

En este caso, la polémica no surgió únicamente por la presencia de técnicas artesanales en un producto comercial, sino por las denuncias y cuestionamientos públicos en torno a la forma en que se estructuró la colaboración. Entre las principales críticas se señalaron:

  • pagos bajos a las artesanas en relación con el precio final del producto, 
  • la existencia de intermediarios que gestionan la producción sin total transparencia sobre el reparto del valor, 
  • y la percepción de que el trabajo artesanal funcionaba como un elemento de alto valor simbólico dentro del marketing del producto, sin que ese incremento de valor se reflejara proporcionalmente en las comunidades que lo realizan.

También se puso en discusión el grado de control real que tienen las artesanas en el  proceso: desde la fijación de precios, la capacidad de negociación directa con la marca final, y decisiones en todo el proceso creativo y productivo.

En este sentido, la controversia no se limita al salario, sino a la estructura completa de la cadena de valor y a la distribución del poder dentro de ella.

Apropiación cultural, circulación de conocimiento y poder estructural

El debate sobre la apropiación cultural en la moda no puede resolverse con respuestas simples. No se trata únicamente de si una técnica se utiliza fuera de su lugar de origen, sino de cómo se produce la circulación del conocimiento, quién tiene acceso a su valorización económica y qué formas de reconocimiento existen hacia las comunidades que lo han desarrollado y sostenido en el tiempo.

El caso de las camisetas de México ilustra estas tensiones contemporáneas. La incorporación de bordados artesanales en un producto de moda global muestra tanto el potencial de visibilización de técnicas textiles como las desigualdades estructurales que pueden persistir en la cadena de valor. Más allá de los debates sobre precios o intermediación, lo que se pone en cuestión es la arquitectura del sistema: quién diseña, quién produce, quién narra y quién captura el valor final de lo cultural.

De la colaboración a la circulación cultural

En este contexto, la distinción entre apropiación, colaboración y circulación cultural no es sólo semántica, sino estructural. Un enfoque ético no implica la exclusión de la cultura del mercado global, sino la construcción de marcos donde el conocimiento textil sea reconocido como territorial, relacional y con múltiples autorías, evitando su reducción a un recurso estético desvinculado de sus contextos de origen.

Condiciones para una colaboración más justa

Trabajar en esta dirección requiere cambios concretos en la forma en que se desarrollan las colaboraciones. Entre ellos se encuentran la transparencia en la cadena de valor y en los márgenes de beneficio, la negociación colectiva con comunidades organizadas, la reducción de intermediarios opacos o su transformación en figuras de mediación con rendición de cuentas, y la participación directa de las creadoras en la toma de decisiones sobre precios, condiciones de producción y uso de su trabajo.

Modelos alternativos en práctica

Existen ya experiencias que apuntan en esta dirección, como cooperativas textiles que negocian directamente con marcas internacionales, modelos de comercio justo con auditorías externas, o plataformas donde las propias comunidades gestionan su producción y su acceso al mercado global.

Aunque imperfectos, estos enfoques muestran que es posible construir relaciones más equilibradas cuando existe acceso real a la información, poder de negociación y reconocimiento de la autoría colectiva.

En resumen…

Pensar la moda desde esta perspectiva no significa renunciar a la creación contemporánea conjunta, sino asumir que toda incorporación de elementos culturales implica responsabilidades materiales, simbólicas y económicas. La pregunta no es si la cultura debe formar parte del diseño global, sino bajo qué condiciones esa participación puede ser justa, transparente y sostenida en el tiempo.

Si quieres aprender a bordar con mujeres de Guatemala y México, te comparto los talleres online que realizan con Chee’ Cultural. Ver más aquí

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Recuperar la identidad tras la colonización: el papel de la vestimenta

Recuperar la identidad tras la colonización: el papel de la vestimenta 2560 1709 Chee Cultural

“Lo propio no es lo antiguo, sino lo que se reconoce como propio”

Guillermo Bonfil Batalla

 

Después de procesos de colonización, muchas sociedades experimentan una pérdida, transformación e imposición de identidades culturales. La vestimenta es uno de los espacios más visibles donde ocurre este fenómeno y, al mismo tiempo, uno de los primeros en los que se intenta reconstruir la identidad.

Desde la antropología cultural y los estudios poscoloniales, autores como Homi K. Bhabha y Frantz Fanon (libros citados al final) explican que la colonización no solo controla territorios, sino también cuerpos, símbolos y formas de expresión.
Fanon analiza cómo las potencias coloniales imponían modelos europeos considerados “superiores”, mientras que Bhabha introduce la idea de hibridación cultural: las culturas colonizadas no desaparecen, sino que se mezclan y resignifican elementos impuestos.

La vestimenta como símbolo de identidad

La ropa es mucho más que funcional: es un lenguaje social. Según investigaciones en estudios culturales, a través de la vestimenta se puede comunicar:

  • Pertenencia étnica y social
  • Valores, historia y cosmovisión
  • Posturas políticas y formas de resistencia

Durante la colonización, muchas comunidades fueron obligadas a adoptar vestimenta europea como símbolo de “civilización” y estatus, evidenciando cómo la ropa también se convierte en una herramienta de control simbólico.

Proceso de recuperación identitaria

Tras los procesos de independencia (y también en contextos contemporáneos) muchas comunidades han emprendido caminos de reapropiación cultural. En este proceso, se recuperan técnicas, materiales y diseños tradicionales que habían sido desplazados o marginados.

Un ejemplo significativo se encuentra en Namibia, donde el pueblo Herero ha reinterpretado la vestimenta de influencia victoriana hasta convertirla en un símbolo propio. Este caso demuestra que la recuperación cultural no es solo rescate, sino también transformación.

Reinterpretación (no vuelta “pura” al pasado)

Reconstruir la identidad no significa volver exactamente a lo que existía antes de la colonización. Más bien, es un proceso dinámico en el que se entrelazan elementos tradicionales con influencias heredadas del periodo colonial.

De esta interacción surgen nuevas formas culturales, híbridas y cambiantes, que reflejan tanto la memoria histórica como las transformaciones vividas. Tal como plantea Homi K. Bhabha en su teoría sobre la hibridación, la identidad se construye en ese espacio intermedio donde lo propio y lo incorporado se combinan.

Uso político y simbólico

Vestirse con prendas tradicionales puede ser un acto consciente de afirmación cultural. No se trata solo de estética, sino de reivindicar raíces, historia y autonomía.

Este fenómeno se observa en distintos lugares del mundo: desde comunidades indígenas en América Latina hasta movimientos que buscan revalorizar textiles y diseños africanos. En todos los casos, la ropa funciona como una herramienta de resistencia y reafirmación cultural.

 

Referencias

  • Homi K. Bhabha (1994). The Location of Culture
  • Frantz Fanon (1952). Black Skin, White Masks

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Batik Tulis tradicional de Indonesia

Batik Tulis tradicional de Indonesia 2560 1707 Chee Cultural

El batik es una técnica textil tradicional que consiste en aplicar cera para crear patrones en negativo sobre la tela antes de teñirla. Aunque existen variantes en varios países, es en Java, Indonesia, donde esta práctica alcanzó su mayor refinamiento. Tanto es así que, en 2009, la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo su valor cultural y su estrecha relación con las costumbres y tradiciones locales.

En muchas sociedades asiáticas, los textiles no son solo ropa o decoración: los colores y los diseños transmiten simbolismo, reflejan el contexto cultural y político, y en muchos casos, están ligados a creencias espirituales y rituales. Cada detalle tiene un significado, y el batik no es la excepción.

El batik “tulis” y su proceso artesanal

El término “tulis” significa “dibujado” en indonesio, y hace referencia a la técnica completamente manual que caracteriza este estilo de batik. La complejidad y la calidad del diseño dependen directamente de la habilidad de la artesana: tradicionalmente, las mujeres son quienes dibujan los patrones, mientras que los hombres se encargan del teñido, siguiendo un proceso colaborativo.

El principal instrumento para aplicar la cera es el canting, un pequeño contenedor de cobre con un tubo fino por el que fluye la cera caliente, permitiendo al artesano trazar los diseños con precisión sobre la tela.

Canting

Dibujando con el canting. Foto de: Llany Batik Studio

Colores y materiales

La elección de los colores y la técnica de aplicación reflejan tanto la creatividad del artesano como la identidad cultural de su comunidad.

Tradicionalmente los colores usados para el batik están determinados por las disponibilidad de materias colorantes de origen orgánico que se extraen de una diversa variedad de recursos naturales de cada región: hojas, semillas, frutos, raíces y cortezas.

Los colores más frecuentes en los batik clásicos son el azul, el café, el rojo y el amarillo.

En Chee’ Cultural realizamos talleres presenciales de esta técnica en Sevilla, en colaboración con la artista Llany Arias, de Llany Batik Studio.

Si quieres ver más info, te invito a que hagas clik aquí: Taller de Batik Tulis

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Entre hilos y cuidados: trabajo textil, género y desvalorización

Entre hilos y cuidados: trabajo textil, género y desvalorización 2560 1702 Chee Cultural

A lo largo de mi estudios en la Universidad, y también desde la experiencia acumulada con los años, he vuelto en varias ocasiones sobre los conceptos de producción y reproducción. Releyendo a Encarnación Aguilar Criado en su análisis sobre los mantones, me resultó especialmente sugerente su punto de partida: el trabajo de las mujeres. A partir de ahí, propongo una reflexión critica que articule estos conceptos dentro del ámbito artístico y cultural, particularmente en relación con los textiles.

Podemos pensar la organización de la vida social a partir de acciones, y de los espacios que dichas acciones ocupan. Esta distribución implica también una asignación diferenciada de funciones y una determinada valoración social de quienes las desempeñan. Tradicionalmente, estas funciones se han dividido en productivas y reproductivas.

La producción ha sido históricamente asociada a los hombres y vinculada a la esfera pública: la obtención de bienes, el trabajo remunerado, la participación en el mercado. Por su parte, la reproducción, entendida no sólo como reproducción biológica, sino como el conjunto de actividades necesarias para sostener la vida (cuidados, alimentación, socialización), ha recaído mayoritariamente sobre las mujeres, situándose en el espacio doméstico.

Sin embargo, esta separación entre producción y reproducción no es natural, sino una construcción social. Como han señalado autoras feministas, no existe producción sin reproducción. No se trata únicamente de la reproducción de la vida humana en términos biológicos, sino de la reproducción de la fuerza de trabajo y del propio sistema social. En palabras de Silvia Federici, el trabajo reproductivo es “la base invisible sobre la que se sostiene toda la economía capitalista” (Federici, 2012).

El problema radica en que esta esfera reproductiva ha sido sistemáticamente desvalorizada. En las sociedades capitalistas, el valor se mide principalmente en términos de valor de cambio, es decir, aquello que puede ser mercantilizado. En consecuencia, el trabajo doméstico y de cuidados ha sido históricamente invisibilizado o considerado improductivo (aunque imprescindible). Esta desvalorización alcanza también a muchas prácticas culturales y artísticas desarrolladas en el ámbito doméstico.

Aquí es donde el textil, y en particular el bordado, adquiere una relevancia especial. “Bordar es cosa de mujeres” no es solo una afirmación cultural, sino el reflejo de una asignación histórica de roles. El bordado a mano, como otras formas de artesanía textil, se inscribe en la pequeña producción doméstica. Su carácter de actividad realizable en el hogar ha permitido su compatibilidad con las tareas reproductivas, solapando ambas esferas.

No obstante, esta compatibilidad ha tenido un coste simbólico: la infravaloración de estas prácticas. A pesar de implicar sistemas técnicos complejos, destrezas especializadas y conocimientos transmitidos intergeneracionalmente, el trabajo textil ha sido frecuentemente considerado menor o meramente decorativo. Como señala Rozsika Parker en su estudio sobre el bordado, este ha sido históricamente “un medio para construir y restringir la feminidad” (Parker, 1984).

Al mismo tiempo, es importante destacar que cuando estas mismas actividades salen del ámbito doméstico y entran en el mercado, ya sea como artesanía, diseño o arte, adquieren valor económico y reconocimiento social. Esto pone en evidencia que no es la naturaleza del trabajo lo que determina su valor, sino el contexto en el que se inscribe.

En mi experiencia viviendo en España y en diversos países de América Latina, esta dinámica sigue siendo visible, aunque con transformaciones significativas. Las mujeres continúan teniendo una presencia destacada en la economía informal, especialmente en sectores vinculados a la producción artesanal. Sin embargo, también emergen nuevas formas de revalorización del textil como práctica artística y como vehículo de identidad cultural.

Desde una perspectiva contemporánea, el estudio de los textiles permite cuestionar las dicotomías tradicionales entre arte y artesanía, producción y reproducción, público y privado. Lejos de ser una práctica marginal, el trabajo textil se revela como un espacio privilegiado para comprender las relaciones entre economía, género y cultura.

Referencias

  • Aguilar Criado, Encarnación (2002). Cultura y desarrollo: el patrimonio en el contexto rural andaluz. Sevilla: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.
  • Federici, Silvia (2012). Revolution at Point Zero: Housework, Reproduction, and Feminist Struggle. Oakland: PM Press.
  • Parker, Rozsika (1984). The Subversive Stitch: Embroidery and the Making of the Feminine. London: Routledge.

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Tenango: bordado otomí, patrimonio vivo y la lucha contra la apropiación cultural

Tenango: bordado otomí, patrimonio vivo y la lucha contra la apropiación cultural 1920 1080 Chee Cultural

Arte que resiste

Desde las montañas de Tenango de Doria, Hidalgo, los pueblos otomí-tepehua han bordado, generación tras generación, su cosmovisión con hilos. Cada figura, animal o flor es más que ornamento: es herencia, territorio, símbolo espiritual y memoria compartida. El bordado Tenango no es una tendencia estética: es patrimonio cultural inmaterial de México.

Pero ese patrimonio ha sido blanco de plagio, extracción y apropiación por parte de grandes marcas de moda que, desde Europa o Estados Unidos, copian los diseños sin permiso, sin reconocimiento, y sin ofrecer ningún tipo de remuneración a las comunidades que los originaron.

Apropiación cultural: cuando el lujo roba a las comunidades

Desde hace más de una década, diseñadores y corporaciones han comercializado productos que imitan o directamente copian los bordados Tenango. Entre los casos más reconocidos se encuentran Carolina Herrera, Louis Vuitton, Desigual, Pottery Barn y Zara. A pesar de ser señaladas públicamente y denunciadas por instituciones culturales, estas marcas han respondido con evasivas o con explicaciones ambiguas sobre «inspiración artística».

Pero el caso más revelador ocurrió en 2017 con la marca MANGO.

Caso Mango: plagio comprobado y retiro obligado

En 2017, Mango lanzó una prenda con bordados que replicaban los diseños otomíes, sin acreditar su origen y sin consultar a las comunidades. Gracias a la denuncia pública de artesanas y a la presión de medios y activistas, la marca fue obligada a retirar la prenda del mercado. No por voluntad ética, sino porque quedó en evidencia su práctica de extractivismo cultural.

Artesanas de Hidalgo ya contaban con el registro de sus bordados ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), lo que permitió fundamentar la denuncia. Aun así, Mango no ofreció compensación, reparación ni disculpas reales. Simplemente se retiró en silencio.

Este es un ejemplo claro de cómo el mercado global se beneficia del trabajo de mujeres indígenas mientras invisibiliza sus nombres y les niega derechos básicos.

Plagio y apropiación cultural de Mango

Plagio y apropiación cultural de Carolina Herrera

No es inspiración: es saqueo

Hablar de “inspiración” cuando se copian bordados tradicionales es una forma de blanquear la apropiación cultural. En la lógica extractiva del capitalismo de moda, las tradiciones indígenas se convierten en recurso explotable. Pero cuando las comunidades exigen justicia, se les acusa de “cerrarse al mundo” o de no entender la propiedad intelectual.

El problema no es solo moral o estético: es económico, legal y político. Mientras una blusa bordada por una mujer otomí puede venderse en México por 400 pesos, una prenda “inspirada” vendida por Zara o Mango alcanza los 1,500 a 3,000 pesos en mercados europeos, con nula distribución de beneficios hacia quienes crearon el diseño original.

No es folklore, es resistencia

Los bordados Tenango no son decoración. Son historia, política y dignidad. Las grandes marcas deben dejar de saquear el patrimonio de los pueblos originarios y, en cambio, abrir espacios de colaboración real y reparación económica. Las comunidades indígenas no piden limosna: exigen justicia, reconocimiento y soberanía cultural.

Mientras tanto, desde los telares y bordados de Hidalgo, las mujeres otomíes siguen bordando no solo con hilo, sino con memoria.

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Tenugui Japonés

Tenugui Japonés 2560 1440 Chee Cultural

El Tenugui Japonés se diferencia de otros tipos de pañuelo por el hecho de no poseer bordados. Los motivos tienen raíz histórica: los campesinos a veces necesitaban de un pedazo de paño que pudiera ser rasgado con facilidad.

El tenugui es un pañuelo tradicional japonés que ha sido parte de la vida cotidiana en Japón durante siglos. Aunque su diseño es simple, su historia y su versatilidad lo convierten en un símbolo de la cultura japonesa. Este artículo explora su historia, materiales, usos y las técnicas de teñido que hacen del tenugui una pieza única.

Historia del Tenugui

El nombre se compone de las palabras japonesas para «mano» y «limpiar», y justo se trata de eso: un paño de algodón cuyo propósito inicial fue básicamente, limpiar las manos.

El tenugui tiene sus raíces en el período Heian (794-1185) de Japón, cuando se utilizaban piezas de tela simples para diferentes fines prácticos. Sin embargo, fue en el período Edo (1603-1868) cuando el tenugui adquirió popularidad. Durante este tiempo, su uso se diversificó, no solo como herramienta cotidiana, sino también como un símbolo de estatus social debido a la variedad de diseños y colores.

Materiales Utilizados

El material más común para los tenuguis es el algodón, conocido por su suavidad, ligereza y alta absorbencia. Este material hace que el tenugui sea ideal para su uso diario, especialmente como toalla o pañuelo. En algunas versiones de gama alta, también se utilizan materiales como el lino.

Usos del Tenugui

Un tenugui es una toalla de algodón rectangular multiuso de 35 x 90 cm.

Los practicantes de artes marciales japonesas suelen poner un tenugui en su keikogi para limpiarse la cara y los Kendoka lo utilizan para cubrirse la cabeza.

Sin embargo, también se puede usar como toalla de cocina, embalaje, o simplemente como decoración.

Algunas técnicas de Teñido del Tenugui

 

SHIBORI

El shibori es una técnica de teñido en reserva en la que la tela se pliega, anuda o aprieta antes de sumergirla en tinte, para evitar que el tinte llegue a ciertas áreas. Estas áreas «protegidas» por la manipulación de la tela se mantienen sin teñir, creando patrones que contrastan en el material. El resultado final son diseños abstractos o geométricos que tienen una profundidad visual fascinante, y cada pieza es única. 

Técnica de teñido: Shibori

KATAZOME

El katazome (型染め) es una técnica de teñido mediante el uso de plantillas, generalmente hechas de papel o de seda, que se aplican sobre la tela para crear patrones detallados. Esta técnica permite que el tinte se aplique solo en áreas específicas, creando un contraste marcado entre las zonas teñidas y las no teñidas.

Proceso de Teñido Katazome

  • Creación de la Plantilla (Kata)
  • Aplicación de la Resina (Nori)
  • Teñido de la Tela

Una vez que la plantilla está lista, se coloca sobre el tejido de algodón o seda. A continuación, se aplica una mezcla de resina o pasta (conocida como nori) sobre la tela a través de la plantilla. Esta pasta tiene la función de evitar que el tinte penetre en las áreas donde ha sido aplicada, de modo que esas zonas se mantendrán sin teñir.

El nori se elabora con almidón de arroz, que tiene la propiedad de adherirse a la tela y resistir el tinte. La pasta se distribuye uniformemente a través de la plantilla para crear un patrón claro y preciso.

Después de que la pasta de nori se haya secado, la tela se sumerge en un recipiente con tinte. Las zonas de la tela cubiertas por la pasta no absorben el tinte, creando un diseño contrastante. El teñido puede ser realizado por inmersión o pincelado, dependiendo de la intensidad del color deseado.

Técnica de teñido: Katazome

Técnica de teñido: Katazome

HOZO-ZOME

La técnica de teñido Hōzō-zome (放送染め), también conocida como «teñido por sello de madera», es un método tradicional japonés que utiliza bloques de madera tallados como sellos para estampar patrones en la tela. Los bloques de madera son tallados con diseños específicos. Los artesanos crean patrones que pueden ser geométricos, florales, o incluso abstractos. 

El proceso es igual al katazome, con la diferencia que en los bloques de madera se aplica la resina, que no deja pasar el tinte a la tela.

CHUSEN

El chusen es un método de teñido por inmersión, en el que la tela se sumerge en La técnica de teñido Chusen (注染) es otro método tradicional japonés de teñido que ha sido utilizado durante siglos para crear patrones únicos en textiles. 

Proceso del Teñido Chusen

  • Preparación de la Tela
  • Aplicación del Molde
  • Aplicación del Tinte
  • Control del Color

En la técnica Chusen, se utilizan plantillas de madera o cartón con patrones tallados o recortados. Estas plantillas se colocan sobre la tela. Las áreas talladas de la plantilla serán las zonas que se tiñan, mientras que las áreas no talladas quedarán reservadas, evitando que el tinte las alcance.

A diferencia de otras técnicas de teñido, como el katazome o el shibori, el chusen utiliza un método de inmersión parcial. Se coloca la tela en un recipiente grande con el tinte y luego se deja que el tinte se mueva a través de la tela de manera libre, a menudo en un flujo continuo, para lograr un patrón de color gradual. El tinte se «deja fluir» de arriba hacia abajo, creando un efecto de desvanecimiento o gradiente, en el que las zonas cercanas a la parte superior pueden ser más oscuras, y las zonas inferiores más claras. A veces también se lo realiza con pincel.

En algunas técnicas de chusen, la tela se dobla o pliega parcialmente para permitir que el tinte se distribuya de manera desigual, lo que crea efectos de color interesantes y a menudo impredecibles.

El proceso de inmersión se puede repetir varias veces para lograr diferentes intensidades de color. Dependiendo de cuántas veces se sumerja la tela en el tinte y la duración de la inmersión, se pueden obtener distintos efectos visuales: desde patrones suaves y delicados hasta transiciones de color más intensas.

Técnica de teñido: Chusen

Técnica de teñido: Chusen

Conclusión

El tenugui japonés es mucho más que un simple pañuelo. A lo largo de la historia, ha evolucionado para convertirse en un elemento esencial de la vida cotidiana en Japón, a la vez que mantiene su relevancia en el mundo moderno como símbolo de la estética y la cultura japonesa. Con sus materiales cuidadosamente seleccionados, sus versátiles usos y las intrincadas técnicas de teñido que se emplean, el tenugui sigue siendo una obra maestra textil tanto funcional como decorativa.

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Día de Muertos Mexicano

Día de Muertos Mexicano 2560 1439 Chee Cultural

Según cuentan las leyendas populares, la noche del 31 de octubre es el momento en el cual las almas del más allá se les permite cruzar y deambular por el mundo de los vivos, pudiendo así visitar a sus familiares y reunirse con ellos durante un breve tiempo.

Halloween vs Día de Muertos

Halloween: Se cree que en esa puerta que queda abierta entre ambos mundos no solo pasan entes benevolentes, sino otros dispuestos a hacer el mal en el reino de los vivos. Para poder protegerse de ellos y evitar correr el peligro, la persona debe hacerse pasar por uno de ellos. Gracias a esto se cree que surgió el tan conocido día de Halloween… (aunque, en realidad, sus verdaderos inicios son diferentes)

Día de Muertos: El Día de Muertos es una celebración que para los mexicanos refleja siglos de tradiciones, ritos y creencias arraigadas a su cultura. En esta fecha especial, se honra y se celebra la memoria de los seres queridos que han partido al otro mundo, pero que regresan a casa en estas fechas a convivir y comer con nosotros una vez más.

En otros países… Es una festividad que se celebra principalmente en México, pero también en otros países latinoamericanos como Bolivia, Ecuador, y, en menor grado, en la región andina de América del Sur hasta el noroeste de Argentina. Aún así, en 2008 la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de México.

 

Origen del Día de muertos de México

En la visión indígena, el Día de los Muertos implica el transito de las ánimas que regresan con los mortales. Precisamente, en la época prehispánica el culto a la muerte era uno de los elementos básicos de la cultura: los cuerpos se envolvían en un petate y sus familiares organizaban una fiesta con el fin de guiarlo en su recorrido al Mictlán.

Mictlán

La leyenda del Mictlán es parte de la cosmogonía del México antiguo y da respuesta a preguntas que rondan la cabeza del ser humano desde siempre: ¿Qué pasa cuando morimos? ¿Hay vida después de la muerte? ¿a dónde vamos al morir?

La palabra Mictlán es náhuatl y significa “lugar de los muertos”. Aunque es un lugar bajo tierra, no es un infierno como creían los conquistadores españoles, ya que no es un lugar de castigo sino solo el último lugar al que llegan las almas.

El Mictlán consta de nueve niveles verticales y descendientes, que las almas deben atravesar para encontrarse con las deidades del inframundo, para que así, le anuncien el final de sus pesares. Se dice que este recorrido podría durar hasta cuatro años.

¿Por qué en esas fechas?

Se originó como un sincretismo religioso entre las celebraciones católicas, con diversas costumbres de los indígenas de México. Según el calendario católico, el 1 de noviembre corresponde al Día de Todos los Santos y el 2 de noviembre al Día de los Muertos. Y, los antiguos mexicas, mixtecas, zapotecas y otros pueblos originarios, adaptaron la veneración de sus muertos con el calendario cristiano, que coincidía con el final del ciclo agrícola del maíz.

¿En qué consiste?

Aunque cada región mexicana tiene sus propias tradiciones y costumbres, todas tienen rasgos en común. Hoy en día, las más importantes es la realización de altares y los desfiles. A continuación hablaremos un poco sobre los altares.

Altar mexicano – Fotográfo: Chris Luengas

Día de muertos – Fotógrafo: Diego Luján

Altares mexicanos

Altares de dos niveles: Representan la división del cielo y la tierra, así como sus elementos representativos: los frutos y la lluvia.

Altares de tres niveles: Representan la tierra, el cielo y el inframundo o también conocidos como la tierra, el purgatorio y el reino de los cielos. Para la religión católica puede representar la Santa Trinidad. Este es el más realizado.

Altares de siete niveles: Representa la forma más tradicional. Según las civilizaciones antiguas, los distintos escalones significaban las diferentes categorías o destinos de los 7 tipos de muerte. Durante la intervención católica estos niveles se pudieron interpretar como los siete pecados capitales.

En ellos no puede faltar:

  • Pétalos de cempasúchil (se cree que su aroma y color ayudan a las almas a llegar hasta su ofrenda)
  • Velas e incienso, copal.
  • Agua. No puede faltar pues calma la sed de nuestros difuntos.
  • Sal. Se coloca para que el espíritu que llega de visita no se pierda ni se corrompa durante su estancia en el mundo de los vivos.
  • Pan de muerto. Este pan se adorna con figura de huesos cruzados a la que se le espolvorea azúcar (su forma representa el ciclo de la vida y la muerte).
  • Comida preferida de los difuntos
  • Calaveritas. En la antigüedad se utilizaban cráneos de verdad que después fueron sustituidas con calaveras hechas de azúcar, chocolate o amaranto.
  • Papel picado. Representa el aire, uno de los cuatro elementos que debe estar presente en cualquier ofrenda.
  • Fotos. Se colocan las imágenes de las personas a quienes se les honra con esa ofrenda, siendo el detalle más emotivo e importante.

En Chee’ Cultural realizamos dos talleres presenciales especiales este año en España, con nuevos diseños y teórico para esta fecha tan especial.

¿Te sumas a festejar con nosotros en el 2025?

Calavera Catrina – Diseño especial

Taller de Bordado mexicano: especial Día de Muertos – Chee’ Cultural

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Ñandutí, patrimonio cultural de Paraguay

Ñandutí, patrimonio cultural de Paraguay 2555 1527 Chee Cultural

El ñandutí es una técnica de encaje que se ha convertido en un símbolo emblemático de la cultura paraguaya. Su nombre, que proviene del guaraní y significa «telaraña», refleja la complejidad y delicadeza de los diseños que se crean con esta técnica. Aunque el ñandutí es hoy sinónimo de la identidad cultural paraguaya, sus orígenes son el resultado de la fusión de influencias indígenas y europeas.

Influencias Indígenas

Los antecedentes del ñandutí pueden rastrearse hasta las tradiciones textiles de los pueblos indígenas que habitaban la región antes de la llegada de los colonizadores europeos. Estas comunidades ya utilizaban técnicas de tejido y bordado para crear adornos y vestimentas, empleando materiales naturales como algodón y fibras vegetales. Los patrones geométricos y los motivos inspirados en la naturaleza que caracterizan al ñandutí tienen sus raíces en estas tradiciones ancestrales.

La colonización Española

Los colonizadores trajeron consigo nuevas técnicas textiles y estilos artísticos que se fusionaron con las prácticas locales. Se cree que el ñandutí, tal como lo conocemos hoy, comenzó a desarrollarse durante este período, cuando las mujeres paraguayas comenzaron a adaptar las técnicas europeas a sus propias tradiciones.

Un Símbolo Cultural

Hoy en día, el ñandutí no solo es apreciado por su belleza estética, sino también por su valor cultural e histórico. Es un símbolo de resistencia y continuidad cultural en Paraguay. A través del tiempo, ha logrado adaptarse a las tendencias contemporáneas sin perder su herencia cultural.

La Técnica del Ñandutí

El proceso de creación del ñandutí es laborioso y requiere una gran habilidad (y hermoso tiempo). Se utiliza hilo de algodón o seda, sobre una base de tela o papel, donde se comienza a tejer y bordar, formando patrones geométricos y florales. Los diseños son variados y pueden incluir elementos naturales, como flores y hojas, así como formas abstractas y geométricas. 

Tipos de Ñandutí: La Diversidad del Arte textil Paraguayo

Con su origen en la fusión de influencias indígenas y europeas, el ñandutí no solo es un arte textil, sino también una expresión cultural rica y variada. A lo largo de los años, han surgido diferentes estilos y tipos de ñandutí, cada uno con características únicas que reflejan las tradiciones y la creatividad de las comunidades que los producen.

1. Ñandutí de Itauguá

La ciudad de Itauguá es considerada la cuna del ñandutí. Este estilo se caracteriza por sus diseños intrincados y coloridos, que a menudo incluyen motivos florales y geométricos. Los artesanos de Itauguá utilizan hilos de algodón o seda para crear piezas que van desde manteles hasta blusas y pañuelos. El ñandutí de Itauguá es conocido por su calidad y por ser uno de los más representativos del país.

Ñandutí de Itauguá

Ñandutí de Itauguá

2. Ñandutí de Areguá

Areguá, otra ciudad importante en la producción de ñandutí, tiene su propio estilo distintivo. El ñandutí aregueño tiende a ser más delicado y sutil en comparación con el de Itauguá. Los diseños suelen ser más pequeños y detallados, lo que permite una mayor complejidad en los patrones. Este tipo de ñandutí se utiliza comúnmente para adornar prendas elegantes y accesorios.

3. Ñandutí de Paraguarí

En la región de Paraguarí, los artesanos incorporan elementos culturales locales en sus diseños, creando piezas que reflejan la identidad regional. Los colores utilizados son a menudo más terrosos y naturales, lo que da como resultado un aspecto rústico.

4. Ñandutí Bordado

Una variante interesante del ñandutí es el «ñandutí bordado», donde se combinan técnicas tradicionales con bordados adicionales para enriquecer el diseño original. Esta técnica permite a los artesanos experimentar con diferentes texturas y patrones, creando piezas únicas.

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Imagen Destacada Telar de Cintura Maya

Telar de cintura maya (de Guatemala)

Telar de cintura maya (de Guatemala) 2048 1083 Chee Cultural

El telar de cintura maya se caracteriza ya que se teje atado a un árbol, un tronco o columna, por medio de una cuerda. Este árbol, es conocido como ru’tie chee’. Es el árbol madre que nos evidencia la unión entre el mundo de los vivos y el de los ancestros (deidades o antepasados). A la cuerda que se le ata al telar se le llama yujkut o cordón umbilical, y actúa completando el vínculo con los antepasados. Al otro lado del telar está la tejedora, que muestra la conexión con el mundo de los vivos. Ella sostiene mediante una faja o mecapal, el telar a su cintura, y es la que realiza la tensión necesaria en los hilos de urdimbre para poder tejer.

El acto de tejer en Telar de cintura maya se lo asocia con divinidades de fertilidad y nacimiento. Se elaboraban tejidos con motivos relacionados con estas deidades, como también, se lo conecta por los movimientos que se efectúan para realizar el tejido en analogía a los movimientos en el parto.

El telar de cintura se une a la cadera de la tejedora, y esta realiza movimientos de contracción y relajación pélvica para realizar el tejido. Se puede ver como en el telar las partes que lo conforman son antropomorfizadas, y los movimientos del proceso de formación del tejido se definen como dijimos anteriormente, en relación con los movimientos del parto.

Componentes del telar de cintura maya

Este telar es un instrumento muy sencillo que consiste en un conjunto de palitos de madera, una piola y un mecapal para sostener el telar a la cintura de la tejedora. Para la tensión, el palo superior se ata por medio de una piola a un soporte fijo, y la barra inferior se ata a la cintura de la tejedora. Una de sus principales ventajas es que permite a la tejedora un control total sobre el trabajo que va realizando. Pequeños cambios en su posición del cuerpo pueden lograr variaciones en la textura de la tela.

Telar de cintura Maya Esquema

Pasos para tejer en telar de cintura

Se pueden describir los siguientes pasos para el correcto uso y producción de tejidos en el telar de cintura:

– Preparación de la urdimbre – Urdido – Preparación del tejido – Tejido y brocados – Acabados

Brocados: figuras que se realizan al mismo tiempo que se borda

Telar de cintura Maya Detalle 1
Telar de cintura Maya Detalle 3
Telar de cintura Maya Detalle 2

Taller de Telar de cintura maya (de Guatemala)

Si te interesa aprender esta técnica ancestral, en Chee’ Cultural tenemos dos talleres disponibles: online y presencial. Nuestros talleres siempre se realizan desde una perspectiva teórica-prática, por lo que no sólo aprenderás la técnica desde cero, sino desde donde surge y su cosmovisión en la cultura maya. Te dejo información detallada debajo.

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Post bordado subversivo

El bordado subversivo: una herramienta de empoderamiento y reivindicación

El bordado subversivo: una herramienta de empoderamiento y reivindicación 2000 980 Chee Cultural

El vínculo del hilo y la aguja con el mundo femenino, no nació de la sociedad burguesa del S.XIX, sino, mucho antes. El hilado, la costura y el bordado se han considerado siempre, como propios de las mujeres: “adecuados a su naturaleza” y aptos para sus espacios: el sector doméstico (Pino, 2022).
El orden patriarcal dividió actividades y espacios entre lo masculino y lo femenino. Por ejemplo, al hombre le correspondía lo público, lo exterior y a la mujer lo interno, la casa y los trabajos domésticos, y dentro de estos trabajos se incluía el bordado.

A lo largo de la historia, la sociedad patriarcal ha construido un discurso (sostenido por la filosofía de la moral y la literatura), desvalorizando el intelecto de las mujeres. Y fue así, que los hombres fueron apropiándose de los saberes de ellas, ya que estos eran los que tenían acceso a la escritura.
En lo que respecta al bordado, analizar su historia tiene varias facetas. Se la representa como herramienta que sirvió para controlar los tiempos y los espacios de las mujeres, y por ende su vida. Pero también, ha servido a las féminas para crear vínculos y lugares propios entre todas, hilvanando relatos y descociendo discursos avalados socialmente. A través del bordado, las mujeres se abren espacios de propios de sororidad y de lucha.

Tal es así que, las sufragistas además de utilizar estos espacios para sus reuniones, utilizaron los textiles como medios de comunicación subversiva: delantales, manteles, textiles de hogar, y le dieron un giro a las connotaciones tradicionales que los une a la mujer, la feminidad y la casa, trascendiendo lo político y lo social.

Cursos de Bordado Chee’

Si quieres introducirte al mundo del Bordado desde una perspectiva feminista y subversiva, te dejo a continuación nuestros cursos: online y presencial.

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